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Los riesgos de la automedicación
24 febrero, 2026
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Myhre AM, Carlsen MH et al. Water-miscible, emulsified, and solid forms of retinol supplements are more toxic than oil-based preparations, PubMed, Dec.2003 Dermatitis por retinoides La vitamina DEn un momento en el que el acceso a productos de dermocosmética y complementos nutricionales es más fácil que nunca, cada vez resulta más frecuente la automedicación o el uso de productos sin el asesoramiento adecuado. Sin embargo, esta práctica puede conllevar riesgos importantes para la salud y la piel, especialmente cuando se trata de activos potentes como los retinoles o suplementos dietéticos.
Retinoles
Uno de los ejemplos más habituales de estos riesgos lo encontramos en el uso de retinoles. Aunque son ingredientes altamente eficaces para mejorar la textura de la piel, reducir arrugas y tratar el acné, su uso inadecuado puede provocar irritación intensa, descamación, enrojecimiento e incluso empeorar patologías cutáneas como la rosácea. Es frecuente que los usuarios comiencen con concentraciones demasiado altas o los apliquen con una frecuencia excesiva, sin tener en cuenta su tipo de piel o la necesidad de adaptación progresiva. Además, no siempre se acompaña su uso de fotoprotección adecuada, lo que incrementa el riesgo de daño solar.
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Alteración de la barrera cutánea
Los retinoides aumentan la renovación epidérmica y aceleran la descamación de los queratinocitos. Cuando se usan correctamente, este proceso mejora la textura de la piel. Sin embargo, si se aplican con demasiada frecuencia, en concentraciones altas o sin una fase de adaptación, pueden provocar aumento de la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), disminución temporal de lípidos del estrato córneo, microinflamación cutánea.
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Cambios en el pH y en el microambiente
La irritación inducida por retinoides puede modificar el pH cutáneo, la producción de sebo o el contenido lipídico superficial. Algunas bacterias que ayudan a proteger la piel disminuyen, mientras que microorganismos oportunistas pueden aumentar, favoreciendo inflamación y sensibilidad.
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Papel de la radiación UV (retinol en verano sin fotoprotección)
Cuando el retinol se utiliza sin protector solar, el problema se amplifica: La radiación UV daña directamente la barrera cutánea y genera estrés oxidativo, el retinol aumenta la susceptibilidad a la irritación, especialmente en fases iniciales del tratamiento. El daño oxidativo y la inflamación alteran el ecosistema microbiano.
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Resultado clínico
El resultado visible suele ser lo que en la práctica se interpreta como “dermatitis por retinoides”, con signos como: eritema, descamación, ardor o escozor, aumento de sensibilidad cutánea.

Precisamente para evitar estos riesgos la Comisión Europea ha restringido a 0,3% el máximo de equivalente de retinol (ER) en productos faciales y 0,05 % en productos corporales (Reglamento UE 2024/996, de 3-4-24).
Ácidos exfoliantes
Otro ejemplo de estos riesgos es el uso incorrecto de ácidos exfoliantes (como glicólico o salicílico) puede comprometer seriamente la barrera cutánea, generando sensibilidad persistente, deshidratación y reactividad. Un caso frecuente es el de pacientes que combinan varios exfoliantes —por ejemplo, un tónico con ácido glicólico junto con un sérum de ácido salicílico— y, además, añaden exfoliación física, todo ello en la misma rutina.
Este exceso de renovación cutánea puede derivar en una alteración profunda de la función barrera, manifestándose con escozor continuo, descamación intensa e incluso brotes inflamatorios que el paciente confunde con acné, cuando en realidad se trata de irritación.
Otro ejemplo habitual es el uso de estos ácidos en pieles sensibles o con patologías como la rosácea, sin adaptación previa ni supervisión, lo que puede desencadenar empeoramientos significativos y prolongados. Incluso en pieles sanas, su aplicación sin fotoprotección adecuada aumenta el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria, especialmente en épocas de alta exposición solar.
Complementos alimenticios
En el ámbito de la dietética, la automedicación con complementos alimenticios sin criterio profesional puede resultar igualmente problemática. Un caso cada vez más frecuente en farmacia es el de pacientes que consumen suplementos de vitaminas liposolubles, como la vitamina D, en dosis elevadas y durante periodos prolongados sin control. Esto puede derivar en hipervitaminosis, con síntomas como fatiga, náuseas, debilidad muscular o incluso alteraciones renales por exceso de calcio en sangre.
También destaca el uso indiscriminado de complementos “quemagrasas” o drenantes. Muchos de estos productos contienen estimulantes o extractos vegetales que pueden interferir con tratamientos farmacológicos o provocar efectos adversos como nerviosismo, insomnio o alteraciones de la tensión arterial, especialmente en personas sensibles o con patologías previas no valoradas.
El consejo farmacéutico
El consejo farmacéutico resulta clave para personalizar cada recomendación, teniendo en cuenta factores como el tipo de piel, el estilo de vida, la medicación concomitante o los objetivos del paciente. En Farmacia Coello 74, en el barrio de Salamanca, en Madrid, apostamos por un acompañamiento profesional que garantice no solo la eficacia de los tratamientos, sino también su seguridad, especialmente en áreas tan demandadas como la dermofarmacia y la dietética.
Consultar antes de usar no es una opción secundaria, es una inversión en salud.
Dra. Pilar Gay
(Imagen cedida por freepik.es)
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